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| lunes, 14 de septiembre de 2026 |
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La brecha entre el relato oficial y el bolsillo ciudadano se agranda
Seis de cada diez argentinos perciben que su situación económica se deteriora, una señal de alerta que el gobierno no puede ignorar.
La percepción económica de la población rara vez miente en términos electorales. Cuando seis de cada diez ciudadanos sienten que su economía empeora, el dato trasciende la estadística y se convierte en termómetro político de primer orden. La administración Milei lleva más de un año exhibiendo indicadores macroeconómicos como trofeos —inflación en descenso, superávit fiscal, reservas en recuperación— pero esos números chocan contra una realidad cotidiana que el 60% de los argentinos vive de manera adversa.
Lo más revelador del sondeo no es el porcentaje general sino el dato personal: el 48,9% afirma que su propia economía doméstica está empeorando. Esa distinción importa. Cuando alguien evalúa su situación personal y no la abstracta, el margen para el error de percepción se achica. Es la factura del supermercado, el alquiler, el sueldo que no alcanza.
El gobierno apuesta a que la macro
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