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| lunes, 14 de septiembre de 2026 |
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El Estado nacional se retira y las provincias pagan el costo
Las transferencias discrecionales a las provincias tocaron su piso histórico en agosto, una señal política que va más allá del dato económico.
El ajuste de Milei tiene una geografía concreta. En agosto, las transferencias no automáticas a las provincias cayeron 66,4% en términos reales respecto al mismo mes del año anterior, el peor registro desde 2005. El número no es solo una estadística fiscal: es la radiografía de un modelo que eligió deliberadamente qué vínculos con el interior del país está dispuesto a sostener.
Las transferencias no automáticas son, por definición, el instrumento más político del federalismo fiscal argentino. No responden a fórmulas de coparticipación sino a decisiones del Ejecutivo nacional. Su caída abrupta no es un efecto colateral del ajuste: es parte central de la estrategia. El gobierno de La Libertad Avanza las usa como palanca de disciplinamiento sobre los gobernadores, muchos de los cuales necesitan esos fondos para sostener obra pública y programas sociales.
El impacto no es homogéneo. Las
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