martes, 5 de julio de 2022
   
 
19/12/2021
     
Máximo

Minoría parlamentaria. El rol de un Jefe de Bloque. Consejos de Cristina. Santa Cruz. Acceso complicado.

   Ya hace dos años, cuándo se decidió que fuera  titular del Bloque oficialista en Diputados, estaba claro que no era un lugar sencillo. El FDT no tenía quórum propio y los puentes de diálogo con la oposición nunca  estuvieron muy asfaltados. Desde diciembre todo se complicó un poco más desde el punto de vista de los números y la mañana del viernes mostró la dureza del choque contra el piso. Llegó para ocupar el lugar de Agustín Rossi, que cumplía su  rol con mucha experiencia, oficio y consenso de propios y ajenos. El cambio tenía que ver con la necesidad explícita de mostrar el mayor equilibrio de un Frente cuya tercera pata, Sergio Massa, era el titular de la Cámara. Al santafesino no le gustó nada la decisión pero terminó emigrando al Ministerio de Defensa. Después de haber tenido que conducir el espacio en los últimos dos años del gobierno de Cambiemos consideraba que su continuidad era una las pocas cuestiones previsibles.

  Visto en perspectiva,  el cargo nunca le quedó cómodo a Máximo Carlos. El Jefe o Jefa de Bloque es el encargado de hacer cumplir con rigurosidad la voluntad del Ejecutivo en el Congreso. Es un complejo trabajo dónde puede debatir antes el contenido de las leyes enviadas y su posibilidad de aprobación, pero una vez que comenzó el tratamiento tiene que empujar su aprobación persuadiendo a propios y acordando con opositores. Ningún Gobierno envía leyes al Congreso para perder. Si llegan al recinto es porque el Ejecutivo las necesita y la obligación del Jefe es reunir la masa crítica de votos para conseguir el quórum primero y aprobar la norma después. No es una situación nueva. Jaroslavsky estaba para eso en el Gobierno de Alfonsín, Manzano o Matzkin cón Menem y Rossi con Néstor o Cristina Kirchner.

   No es el caso de Máximo Kirchner. Su rol más natural es el de jefe de "La Cámpora". Desde allí manifiesta sus diferencias con Kicillof en la Provincia o con Berni por temas de Seguridad. Desde ese lugar también objeta a Martín Guzmán o se preocupa por señalar con énfasis la responsabilidad del macrismo en el pasado reciente y la toma de deuda con el FMI. Si esa mirada fuese una más en el Bloque, la cuestión podría ser saldada. Otro Jefe obraría cómo síntesis, escucharía los reclamos pero el eje sería siempre cumplir con lo pedido por el Ejecutivo.  Acá el conductor no es un tercero, es Máximo. Y  los problemas del oficialismo se multiplican. Ser Jefe de Bloque de un Gobierno en minoría y acuciado por la crisis requiere de una particular plasticidad. Si en paralelo se pretende conducir el ala más intransigente del Frente es posible que aparezcan bastante seguido inoportunas contradicciones.

   Desde hace años,  cuándo fue parte escencial del regreso del FDT al Poder,  Kirchner hijo coleccionó pergaminos cómo hombre de diálogo.  Siempre hablo con todos y  lo reconocen propios y extraños. La compleja coyuntura tal vez este borroneando esa característica. Un par de integrantes del bloque   ya señalaron su incomodidad ante la ausencia de caminos sencillos para hablar con su Jefe. Otra dato que indica que replicar estilos de conducción entre La Cámpora y el Bloque no es el mejor camino es el vínculo con los medios. La representación periodística en el Congreso es por demás variada, plural y horizontal. Hay decenas de medios.  El Jefe de Bloque sin embargo ha optado por el mayor de los silencios. Es una decisión política y nada deja de funcionar por ello, pero también es un problema cuándo de manera muy entendible se necesita saber que sucede dentro del oficialismo parlamentario.

  Pese a su historia  Máximo Kirchner no tiene demasiados modelos a la hora de mirar cómo se conduce un Bloque. Néstor Kirchner fue Intendente, Gobernador y Presidente. Apenas concurrió un par de veces al Congreso antes de su fallecimiento en el 2010. Cristina en cambio generalmente optó por monobloques o integración a un espacio muy mayoritario entre el 2003 y el 2007. Máximo en su laberinto. Tal vez recordando las sugerencias desoídas de su madre: hacer carrera en Santa Cruz, apostar a la Gobernación y pensar en lo nacional más adelante. El camino elegido  fue absolutamente distinto. Sus hijos lo visitan seguido  en Buenos Aires y tampoco son una causa para regresar a Río Gallegos.