jueves, 24 de septiembre de 2020
   
 
09/09/2020
     
Límites

El prolongado reclamo policial frente a la Quinta de Olivos con corte de calles, permanente ruido de sirenas y dos rechazos públicos a una convocatoria al diálogo por parte del Presidente generó el rechazo y la condena en autoridades nacionales y algunos sectores de la oposición. Juan Grabois convocó por su parte a una marcha frente a la propia Quinta a las 20. Tanto despliegue y audacia por parte de los reclamantes supera largamente el marco de una demanda salarial pero corresponde señalar también una larga serie de errores en la conducción política de la Policía-Berni el gran cuestionado - que facilitaron el camino del reclamo.

   Actuaron con la velocidad y precisión de un Comando. Poco después de las  11  un grupo de efectivos se detuvo frente a los portones de la Quinta que dan a Avenida Maipú y unos  minutos mas tarde llegó una docenta de patrulleros que estacionaron sobre la calle. Con  un camión de la fuerza cortaron la esquina de Villate, comenzó el ruido de redoblantes y aparecieron las sirenas. Todos de uniforme negro, rigurosos tapabocas y portando el machete y la pistola reglamentaria. Daba miedo. Se conocían los reclamos y se entendían, pero era el mundo al revés. De policía a piquetero. Todo con mucha visibilidad, casi con jactancia.

   El corte de hoy modificó  notablemente la mirada sobre el conflicto. Hasta ese momento era una demanda entendible de cuadros medios y subalternos afectados por: aumentos que no llegan, deterioro salarial iniciado hace cuatro años,  que hasta aquí no mejoró la gestión Kicillof y escencialmente por la ausencia de adicionales. En tiempos de "normalidad" los efectivos de la Bonaerense duplican sus ingresos con presencia en canchas de fútbol, recitales o control de  locales gastronómicos. Hace seis meses que esta opción se terminó y la cuestión nunca fue escuchada o atendida. El pedido de equiparación con los ingresos de la Policía de la Ciudad o la Federal es histórico,  pero la diferencia amplia con el salario de colegas profundiza el tono de las demandas.  Este conflicto "paritario" trastocó en otra cosa cuando se instalaron frente al transitorio domicilio de Alberto Fernández. La logística desplegada, la elección del lugar y la dureza negociadora superan claramente el posible encuadre de un mero reclarmo salarial. La elección de los voceros tampoco ayudó. Quién se presentó en algún momento cómo un "policía sin filiación política" olvidó la existencia de redes sociales donde desde hace mucho muestra su militancia junto a Mauricio Macri

  La historia está lejos de terminar, pero  en términos de acumulación política para darle mayor volumen al reclamo, está claro que la decisión tomada les resta mucho y no suma nada.Luis Petri, uno de los radicales más alineados con el macrismo, indicó "Se equivocan. Hay que condenar cualquier clase de reclamo de este tipo y fíjese lo que sucede: Otros colegas y yo estuvimos respaldando sus reivindicaciones en materia de mejoras salariales pero ahora estamos hablando de lo que hicieron mal. Nunca podemos convalidar este comportamiento"

   La situación en el lugar generaba ansiedad y temor. Centenares de hombres y mujeres con portación legal de armas cortando la calle y dueños exclusivos de cualquier decisión.  El estado de ánimo tenía que ver con lo excepcional de la situación. Desde el colegio secundario se aprende que al Estado monopoliza el Poder de Policía y acá, desde hace rato la situación era  inversa: hay es Policía con Poder.

  Señalado todo esto corresponde apuntar  también un conjunto de problemas propios en el Gobierno y particularmente de la gestión de Sergio Berni. El Ministro de Seguridad se enfrentó en estos meses con su par nacional Sabina Frederic, con intendentes del Frente de Todos de varios municipios y señaló siempre su preferencia por Gendarmería cómo principal garantía de seguridad en detrimento de la propia fuerza que conducía. No fueron los únicos problemas. El 17 de agosto hizo una presentación televisiva rindiendo homenaje al General San Martín, expresó luego con enorme anticipación su idea de ser candidato el año que viene y terminó la semana pasada declarando que "hay que pensar en la pospandemia. La vacuna llegará en los próximos días.Se lo digo yo, esto es un tema de geopolítica" Todo esto en un recorrido casi diario por canales de televisión. No es el primero ni el último dirigente que deposita tantos afanes en una cámara, el problema es que mientras tanto la Bonaerense era una olla a presión con reclamos postergados o negado hace meses. No existió una mínima inteligencia sobre nada de lo que pasaba. El domingo pasado Florencia Arietto avisó que podía suceder algo y no se atinó a nada. Ayer martes hubo un anuncio -a Berni se lo notó nervioso y reiterativo-  donde se presumió  que la comunicación de algún aumento podia encarrilar la situación.  Por la tarde  intentaron que hablase con la tropa reclamante Daniel García, Jefe de la Policía, y terminó abucheado. ¿Consulta. No sabe un personal de conducción el clima imperante en el lugar donde tiene que hacer uso de la palabra?  ¿No hay un margen indispensable de autoridad para exigir acatamiento y respeto? Hoy miércoles cerca de 100 efectivos armados se instalaron frente al propio domicilio del Presidente .¿El Ministro de Seguridad nunca supo nada? ¿No tiene un control mínimo sobre algún sector de la Fuerza que le informe lo que está pasando?

  La rebelión es peligrosa, sorpresiva y condenable. Sin ningún desacuerdo. Pero se equivoca el oficialismo si lo único que ve son fantasmas desestabilizadores. Por supuesto que pueden existir, pero montados en serios errores propios de gestión. El Berni que se pelea con los propios y  recorre canales de televisión todos los días, no pudo tomarle el pulso nunca a la fuerza policial mas importante y numerosa del país.