jueves, 24 de septiembre de 2020
   
 
03/06/2020
     
Duda

El proyecto sobre Interrupción voluntaria del embarazo (aborto) no tiene fecha todavía y podría dificultarse su tratamiento este año y el próximo más allá de la voluntad del propio Alberto Fernández.

 La cuestión todavía no está saldada pero es una posibilidad que analizan con preocupación las y los principales impulsores del proyecto en el oficialismo y la oposición. La idea original del Ejecutivo era debatir el proyecto sobre el aborto en la primera etapa de su gestión. Fernández lo dijo en 
campaña y también se lo expresó de manera personal a las autoridades de la Iglesia Católica y Evangélica. Sin embargo no sólo la pandemio postergó todos los planes y fechas originales. La idea del Gobierno era tener resuelto en marzo el tema de la Deuda  externa y la relación con los acreedores para empezar a discutir en se momento el Presupuesto. Estamos en junio, en default y más allá del optimismo por las últimas negociaciones y el apoyo del FMI, el acuerdo todavía no está firmado.

  Ni bien se defina habrá que trabajar con mucha intensidad en Diputados y Senadores para preparar no sólo el presupuesto de este año sino el 2021, que tiene que ser presentado ya el próximo mes de setiembre. Con  toda la gestión metida en este tema, más la cuarentena y el Covid 19, no hay espacio en el Ejecutivo para la instalación de un debate por la Interrupción voluntaria del embarazo, donde podría haber una leve ventaja en diputados pero nada cerrado en Senadores, que ya lo rechazó hace dos años.  El otro problema no menor, derivado de la pandemia, es la virtualidad. El sistema está aprobado, funciona y se sancionaron leyes, pero oficialistas y opositores coinciden en evitar temas demasiado conflictivos en sesiones de este tipo y no es precisamente la discusión sobre el aborto una ley donde abunden los consensos. El detalle que complica la cuestión es el siguiente: no sería demasiado problema, cómo tantas otras cosas, pasar este proyecto para el año que viene. El inconveniente es que el que viene es año electoral y el oficialismo no quiere -con lógica- un choque entre pañuelos verdes y celestes dentro del mismo espacio del Frente de Todos. El peronismo del noroeste y el sanjuanino, por ejemplo, han sido históricamente reacios a apoyarlo y se alinearon estrechamente con la Iglesia en su rechazo.

  Síntesis: La idea primaria era votar el aborto este año.  Las demoras del calendario legislativo complican ahora su tratamiento antes de diciembre (otra agenda, sesiones virtuales) y la posibilidad de trasladar el debate para el 2022 empieza a ser un tema parlamentario.