martes, 29 de septiembre de 2020
   
 
18/05/2020
     
Hace un año

La sorpresiva decisión de CFK que empezó a escribir la victoria peronista de octubre pasado y la derrota de Cambiemos tras cuatro años en el poder donde la economía nunca arrancó y se multiplicaron los reclamos sociales.

    La conducción  de Cambiemos imaginó siempre que la carrera política de la ex presidente terminaba el 11 de diciembre del 2015 de la mano de eventuales aciertos económicos -nunca cumplidos- que permitirían la recuperación económica del país tras casi cuatro años de estancamiento y la andanada judicial que la tendría cómo eje y principal protagonista.  Lo supuesto en materia de lucha contra la inflación y llegada de inversiones no pasó nunca. Las repetidas visitas de ella y ex colaboradores tampoco erosionaron su convocatoria electoral y dos años después el propio presidente y Maria Eugenia Vidal tuvieron que apostar todo paran impedir una derrota en la provincia más importante. Número por número Cristina Fernández había perdido contra Esteban Bullrich y el dato no es de lo mejor ni mucho menos en su larga historia de candidata. El no acuerdo con Florencio Randazzo, con Alberto Fernández cómo Jefe de Campaña, había sido fundamental. Los cinco puntos que terminó sacando el ex Ministro del Interior, también sostenido por Santiago Cafiero y el "Chino" Navarro entre otros, hubieran sido decisivos para dar vuelta el resultado.  El otro dato de esa elección fue la participación, en soledad, del Frente Renovador de Sergio Massa, que no llegó al 6 % de los votos después de haber sido hacía cuatro años el vencedor del kirchnerismo en la provincia.

     La derrota golpeó muy duro a todo el peronismo y Alberto Fernández estaba hablando a los pocos dias con Cristina Fernández tras diez años de silencio y diferencias. Comenzó a gestarse allí la frase que desembocó en el anuncio de hace un año de la hoy vicepresidente "Sin Cristina no se puede pero con ella sóla no alcanza". Era la opinión de varios y tenía que ver con la lectura detallada del resultado. El kirchnerismo  es una máquina electoral muy competitiva (38-40% de los votos) pero con eso no se gana, menos en una presidencial donde hay segunda vuelta. Si no sumás apoyo gremial y de otros sectores  (gente que estuvo con Randazzo, Gobernadores, aparatos provinciales) la posibilidad de otra derrota es mas que factible. Otro protagonista de peso de ese momento es Máximo Kirchner. Con un estilo dialoguista más cercano al padre que la madre habló con toda la dirigencia del país y particularmente con dos protagonistas importantes muy alejados en ese momento de Cristina: José Manuel de la Sota y Sergio Massa. Con el segundo -con mayor cercanía generacional- la relación se sostiene todavía hoy de muy buena manera en la Cámara de Diputados.

    Marcos Peña y Jaime Durán Barba mostraban por ese tiempo una tranquilidad natural respecto al 2019 que se sustentaba en números. Estaba claro que CFK era más competitiva de lo que imaginaban pero también era cierto que se sostenía con firmeza un rechazo a su figura de casi el 60% .Con  ese número cualquier segunda vuelta le resultaba imposible. Las otras opciones, con Sergio Masa incluído, ninguna llegaba a los dos dígitos: Lavagna, Schiaretti, Pichetto, Urtubey.
 
  En este esquema aparece la jugada de la ex presidenta que tiene dos características: sorpresa y audacia. Eran muy pocos quienes la imaginaban declinando una candidatura con mas del 35 % de intención de voto a cinco meses de la elección.  Menos aún los que barajaron su integración de la fórmula pero en el segundo lugar.  Iba a sumar Alberto Fernández? Ella estaba convencida que si. Su mirada fue "mi presencia contiene a los míos y que la tuya sume lo que no está y necesitamos para ganar". Hoy parece todo muy sencilo. El 17 de mayo nada estaba tan claro.

   La reacción inicial del oficialismo pareció no registrar su significado: Marcos Peña tuiteó "no nos cambia nada" y Durán Barba dijo que el anuncio era bueno para Macri porque "a Alberto Fernández no lo conoce nadie". Unos dias después comprobaron que era imposible que no cambiara nada, que la decisión de la ex había modificado todo y las encuestas mostraban cómo ella le sumaba al candidato la totalidad de su caudal histórico. Allí Cambiemos decidió llamar a Pichetto pero no alcanzaría  para demasiado.