lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
12/08/2019
     
Diario del lunes

Crónica de horas desesperadas donde nada se hizo bien. Silencio larguísimo. Reconocimiento sin números. Carrió por la suya. Renuncias no aceptadas. Optimismo sin sustento. Respuestas tardías. Timonel a cargo.

  El día después  las cosas siempre parecen un poco mas claras. De todos modos resulta llamativo el enorme problema que tuvo y tiene el gobierno para reaccionar ante la adversidad. Escribimos esta crónica a las 11,30 de la mañana. Desde la medianoche de ayer el dólar sube sin parar y en este momento se vende cerca de los $60. El Presidente del Banco Central llegó a Casa de Gobierno a las 8,40. Pregunta: No hubiera sido necesario, indispensable, alguna voz oficial explicando dónde estamos y dónde vamos? La reunión de Gabinete prevista para esta mañana acaba de ser postergada para la tarde, con los mercados volando por instrumento y sin ninguna certeza.

  La falta de respuestas en tiempo y forma de esta mañana comenzó ayer. Con Marcos Peña indicando a las 19,10 que "Esperamos los resultados con tranquilidad. La información que tenemos y los pronósticos son buenos" A esa hora el Frente de Todos y varias consultoras mostraban bocas de urna impactantes y una consultora respetable, sin alineamientos explícitos, indicaba que "la elección en provincia ya está resuelta". Tenía mala información el Jefe de Gabinete o sólo apuntaba a postergar el choque con la realidad? Ninguna de las dos opciones lo deja ubicado en el mejor lugar.

   Mauricio Macri reconoció después de las 22 que se había perdido y  era el momento "de irnos a casa a dormir". Hasta allí no se había publicado de manera oficial un sólo dato. La responsabilidad fue de Smartmatic o el Gobierno demoró deliberadamente la información? Más allá de algún cuestionamiento a la  empresa de origen venezolano, está claro que el Gobierno intentó postergar hasta lo imposible la comunicación de las malas noticias. En la opción oficial de república o autoritarismo el detalle tampoco ayuda.

  El momento mas complejo vino después. Tras la palabra del Presidente apareció Carrió. Sola pero indicando que la iba a acompañar María Eugenia Vidal que luego nunca terminó de regresar al escenario. Antes, la diputada había expulsado de una reunión a Durán Barba "Vos estabas contratado para que ganemos y se perdió. Ahora andate que este tema lo tenemos que resolver políticamente" Su mensaje tampoco fue el mejor. Tono confuso y de utilidad dudosa "No se preocupen. En noviembre vamos a ganar. Somos el 33 % histórico que está del lado de la república. Los otros siempre eligen autoritarios" Enojada con el 66 % de los votantes? Me votas a mi o estás equivocado? Mensaje no recomendado por ninguna escuela. Sea la política mas clásica o la mas vinculada con la microsegmentación y la big data.

  La larga noche no había terminado. Aparecieron luego, con todo el impacto del momento en sus rostros, Adrián Pérez y Rogelio Frigerio para anunciar el 47,2 de Fernández - Fernández contra el 32,5 de Macri y Pichetto. De golpe y porrazo. Consulta. No era preferible una aceptación gradual  y previsible del resultado?  Parece que no. En todo caso la receta de Durán Barba y Marcos Peña fue recurrir a un clásico, Maquiavelo : "Que el mal se haga todo junto y de una sóla vez"

   Está claro que contarlo ahora resulta mas sencillo. Pero también es notorio cómo parece que nadie en el Gobierno estaba preparado para la adversidad. Mirado en particular no es una novedad. El mayor elogio para Macri candidato fue que, salvo un ballotage contra Aníbal Ibarra en el 2003, no había perdido nunca. Siete elecciones seguidas te ubican mas cerca del cielo que de la tierra, mas próximo a la infabilidad que al error. El aturdimiento ante la derrota, el intento desesperado por frenar las malas noticias no tiene solo que ver con el mal resultado. También se refiere a un choque brutal contra la realidad: la big data, los focus group, el mensaje microsegmentado y los apoyos de Trump y Bolsonaro son herramientas muy poderosas. Sin embargo,  contra el precio del litro de leche y la plata que no alcanza, a veces, no se puede.