miércoles, 20 de noviembre de 2019
   
 
29/07/2019
     
Geografía o Big Data

El detalle sobre la intención de voto provincia por provincia no es favorable al Gobierno. En Buenos Aires no hay una tercera fuerza competititva cómo era Felipe Solá - Daniel Arroyo que le restaba votos a Aníbal Fernández, en Santa Fe ganó el PJ después de 12 años y en Córdoba gana Macri pero lejos de la amplia ventaja de hace cuatro años. El espacio para reducir diferencias no aparece visible, pero en la oposición hay un temor reverencial hacia Marcos Peña y Durán Barba por su control de redes y apuesta a la microsegmentación del voto. Tasas de Leliq, el camino elegido por el Frente de Todos para centralizar la discusión en la economía, el costado mas complicado del gobierno y que razonablemente pretende evitar.

  La diferencia de Macri sobre Scioli en el 2015 fue de poco más de 600.000 votos. Donde está hoy esa diferencia mínima para garantizar un segundo período  en Balcarce 50? Puede ser en los detalles? En los mensajes personalizados del propio Presidente? En la imagen de María Eugenia Vidal? En una diferencia mas amplia en ciudad de Horacio Rodriguez Larreta?

   Todas opciones posibles, pero nada sencillas de implementar. También se invocan otras dos verdades de ocasión muy utilizadas para la próxima elección de octubre:

                                        1) La economía no es todo. También se vota por otras cuestiones. (Es cierto, pero el peso del bolsillo sigue siendo fundamental)

                                        2) Hay una masa histórica cercana superior al 40 % que nunca votará al peronismo. Es nuestro voto duro y sobre eso tenemos que trabajar desde aquí a octubre.

     Enfrente está el mapa electoral y el pasado reciente. Nunca las elecciones nacionales son un reflejo de las provinciales, pero Cambiemos apenas pudo ganar durante todo el año en Jujuy y en las elecciones legislativas de Corrientes. Y en tierra de Morales perdió mas de 10 puntos respecto a la elección pasada. En el resto del país solo sumó derrotas y el escamoteo del propio nombre de la alianza porque restaba mas de lo que sumaba. Río Negro y Neuquén, con victorias de partidos provinciales, significaron un pequeño alivio: al  menos no ganó el PJ. La estructura que hoy respalda mayoritariamente a Alberto Fernández, sin embargo, se anotó  un hilo de triunfos en Chubut, La Pampa, San Luis, San Juan, Córdoba, Entre Rios, Santa Fe y Misiones.

     Aquí  están los problemas del oficialismo. En que parte del territorio puede recuperar aquella ventaja que le permitió la victoria frente a Scioli? La diferencia mas holgada hace cuatro años la obtuvo en Córdoba.  La proporción de votos sobre el candidato del FPV fue de 8 a 2. Esa distancia hoy es inimaginable. La impericia política del Gobierno y las posiciones personalistas de Elisa Carrió terminaron con la UCR dividida y una muy cómoda reelección de Schiaretti. No es un buen antecedente para Macri pero la elección nacional podría enmarcar otro escenario. Sin embargo estos últimos dos años han sido muy malos para dos sectores clave de la provincia: industria automotriz ( Fiat cómo empresa emblema y centenares de autopartistas) y alimenticia (Arcor a la cabeza)  y nada indica que el Presidente pueda repetir la diferencia del 2015

   Santa Fe es un caso parecido pero nunca la adhesión a Cambiemos fue tan masiva cómo en Córdoba. Aquí el oficialismo no pudo repetir la muy buena elección de Miguel del Sel hace cuatro años y esta vez terminó tercero, lejos de Bonfatti y Perotti, el nuevo gobernador a partir del 10 de diciembre. Cristina Fernández no tracciona votos en la provincia pero Alberto Fernández tienen buen diálogo con el ganador  y el PJ provincial lo respalda plenamente. 

  Provincia de Buenos Aires representa el 37 % del padrón y  Capital, Santa Fe, Córdoba y Entre Rios -sumadas- están en derredor del 30 %. Tucumán y Mendoza también aportan lo suyo. La primera es muy peronista y la segundo puede fidelizar el voto amarillo, pero nada indica que haya demasiado terreno fértil a explorar por Peña y Durán Barba en el resto del país.

  El Gobierno lo sabe y va a por otro lado. Los mensajes permanentes de María Eugenia Vidal a los bonaerenses, las felicitaciones del propio Macri a un docente formoseño por logros en su escuela son el método con el que persistirán hasta octubre. Alcanza? 

   El úlltimo punto, dato de ayer, es la incursión del candidato Fernández en el tema Leliq. Juega a favor o en contra? Puede ser que haya generado alguna alarma en los mercados -sector muy pro Macri - pero también es verdad otra cuestión clave para su estrategia de campaña: volvió a instalar la economía cómo tema central, detalle que el gobierno pretende evitar a cualquier precio. En el medio quedan dos debates: si su propuesta es viable o no y cuánto hay de voluntarismo. Lo subyacente es lo otro, lo que al gobierno le incomoda debatir: la enorme fragilidad de la actual situación donde cualquier mínima declaración o propuesta puede generar una tempestad imprevisible.