martes, 10 de diciembre de 2019
   
 
01/07/2019
     
Cuarenta dias

Cuatro, seis u ocho puntos? Confianza macrista. Precaución peronista. El rol de Cristina. Temor por las PASO. Fernández y la pelea entre el pasado y el futuro. Provincia de Buenos Aires. Dudas de campaña en los dos equipos.

   Carlos Fara señaló anoche que su consultora tiene una ventaja de seis puntos, a nivel país, de la fórmula Fernández - Fernández sobre Macri - Pichetto: " Otros colegas tienen ocho de ventaja y algunos cuatro. Todo es provisional"  Falta poco más de un mes para esa elección y la cuestión, política y económicamente no es menor.  Una victoria oficialista o una derrota ajustada sería clave para sostener la actual pax cambiaria hasta octubre, pero el primer escenario no es percibido hoy por ninguna encuestadora: no hay consultoras que muestren hoy una victoria oficialista el 11 de agosto. Lo que no está claro es cuál es la diferencia a favor de la oposición. Ocho puntos podría ser demasiado, cuatro debería reflejar optimismo y seis es preocupante.

   Cerca de Marcos Peña la confianza no se modifica. Saben que se puede perder en las PASO y primera vuelta, cómo en el 2015, pero no tienen dudas sobre el resultado final de la segunda vuelta. Su análisis es el de siempre, entre la resignación por resultados económicos que nunca llegaron y el miedo a CFK,  la mitad mas uno siempre eligirá la primera opción.

   En el campamento opositor nadie festeja nada pese al acompañamiento de algunas encuestas. Saben que la estrategia oficialista de apostar todo al ballotage es razonable, previsible y que ya demostró ser exitosa. También se sigue con atención  lo referente a la ex presidenta. Hasta aquí se ha mantenido completamente prescindente. Ocupada en las giras provinciales no opinó sobre ninguna estrategia o declaración del candidato.

      En esta materia también puede haber crujidos en el oficialismo: Pichetto nunca tuvo un rol decorativo. Opina y pregunta sobre todo y Peña - Durán Barba estaban muy acostumbrados a resolver en exclusividad con el presidente.  Todo se puede armonizar. Lo que parece más difícil de encauzar es el nuevo enfrentamiento de Elisa Carrió con Emilio Monzó y Nicolás Massot. Antes lo llamó a este último "hijo de puta". Ahora le devolvieron gentilezas: indicaron que "extorsiona al Gobierno" y  que "todos le tienen miedo". En la enumeración recordó las descalificaciones a Rogelio Frigerio, el juicio político que pidió a Garavano y el hecho de haber "dinamitado" la relación con la Corte - denuncias contra Lorenzetti - y la interna de Cambiemos en Córodoba al haber laudado por Mario Negri.

   No está claro si estos enfrentamientos complican o no la estrategia electoral -  donde no se puede regalar nada - de Juntos por el Cambio. La respuesta del Gobierno no difiere de otras en circunstancias parecidas : "Carrio es un combo, viene con todo. Cuando la comprás ya sabés de que se trata". Puede ser, pero está claro que tampoco ayuda. Nadie puede descubrir el rédito de enfrentar y descalificar públicamente al Presidente de la Cámara de Diputados y al titular del bloque. 

   Alberto Fernández fue siempre el comunicador mas plural del kirchnerismo en sus años de Jefe de Gabinete. Habló y habla con todos y el tema no es un problema en su campaña, donde todavía están por determinarse ciertos ejes y roles principales.  Incomoda un poco, sin embargo, el largo tiempo que el candidato debe invertir en cada entrevista en la revisión del pasado. Sabe que es parte del juego que tiene que jugar, pero está claro que se siente mucho mas cómodo hablando de lo que viene que cuando debe explicar temas cómo Lázaro Báez o la fortuna personal de CFK. 
 
  La estrategia de campaña del Gobierno tiene en tanto dos problemas de peso cuando mira la segunda vuelta cómo el premio mayor.  La incógnita sobre el resultado de las PASO conlleva un correlato ecónomico preocupante: Que diferencia en el resultado final es digerible para mercados muy sensibles? Cuanto de este equilibrio cambiario puede sostenerse si la diferencia final entre oposición y oficialismo supera los cinco puntos. La otra cuestión harto compleja es la provincia de Buenos Aires. Hace cuatro años se llegó al "ballotage" tras el enorme batacazo que significó la victoria de María Eugenia Vidal sobre Aníbal Fernández.  Que pasaría ahora si el resultado es inverso? En que se convierte aquel potente rayo de ilusión y confianza?  En este caso, hoy, las encuestas tampoco ayudan. Y el lastre mas complejo para la Gobernadora, precisamente, es la golpeada imagen del Presidente en el conurbano.