miércoles, 16 de octubre de 2019
   
 
26/06/2019
     
Caserio

Fue elegido cómo el reemplazante de Pichetto en el decisivo bloque PJ de Senadores. La novedad no fue la designación previsible -Córdoba es una provincia grande y ganadora - sino su primera definición política:"Voy a militar por la victoria de la fórmula Fernández - Fernández" Equilibrio con Schiaretti. Perotti también abandonó la neutralidad.

 Cruje el cordobesismo. Carlos Caserio es el presidente del PJ  mediterráneo y un histórico ladero de José Manuel De la Sota. Su designación en el bloque no sorprendió. El formoseño Mayans, por años segundo del acompañante de Macri en la fórmula oficialista, pretendía el primer lugar pero el elegido contaba desde hace mas de una semana con un consenso mayoritario.
   
   En el momento de las celebraciones tuvo tres definiciones importantes: "Lo del senador Pichetto es un acto de cangurismo político. Casi inexplicable. Cómo titular del peronismo de mi provincia comparto la decisión del Gobernador Schiaretti de ir con boleta corta, pero en lo personal voy a trabajar activamente por el triunfo de la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner"

   Primero De la Sota y luego Schiaretti conformaron en casi veinte años lo que hoy se llama el cordobesismo. Gobiernos de origen peronista que convivieron en distintos momentos con la Alianza de De la Rúa - "Chacho" Alvarez, Duhalde, Néstor Kirchner, CFK y ahora Mauricio Macri priorizando siempre el interés local y tratando de escapar de disputas muy nacionalizadas. No les fue mal. Ganan elecciones en el cuarto distrito del país desde 1999.

   De la Sota y Schiaretti cumplieron casi 30 años cómo socios pero no siempre fueron lo mismo. En los noventa De la Sota era De la Sota, con paso por la renovación peronista de Grosso y Cafiero. Schiaretti  en cambio había atravesado  una transitoria sociedad política con Domingo Cavallo. Carlos Caserio siempre estuvo junto al Gallego.

   De la Sota y Schiaretti tampoco tuvieron el mismo rol en estos últimos cuatro años. El primero trabajó siempre por la reunificación de un peronismo atomizado, acompañó a Massa hace cuatro años y  habló mucho, antes de su muerte, con Máximo Kirchner. Reuniones con CFK no constan públicamente pero resultan muy probables.

   El Gobernador se dedicó a la administración ciento por ciento. Tenía mas recursos - fallo de la Corte Suprema sobre Coparticipación Federal a comienzos de la gestión de Cambiemos- y alimentó con esmero su buen vínculo personal con el Presidente, nacido en los 80 cuando él, exiliado en Brasil, era ejecutivo de una automotriz ligada al Grupo Macri.

   Hoy, con el amplio arco de unidad peronista gestado detrás de la designación de Alberto Fernández,  mas la grave crisis en la industria de la provincia (autos y alimentos particularmente) algunas cuestiones del cordobesismo empiezan a descongelarse. Schiaretti sigue atendiendo un voto que a nivel nacional siempre acompañó a Macri en el 2015 y 2017 y por eso resolvió que haya boleta corta: sin alineamiento con ningún candidato. La definición de Carlos Caserio va en sentido diferente: los resultados electorales en la casi totalidad de las provincias indican que hay un reclamo social que corresponde escuchar. Y escencialmente, una cuestión de absoluta practicidad: Fue electo titular del bloque PJ de Senadores Nacionales. Resultaría tan extraño cómo el "cangurismo" de Pichetto que ocupe esa representación y se manifieste neutral ante las elecciones de octubre.