martes, 18 de junio de 2019
   
 
08/04/2019
     
Medio vaso

Al igual que en Neuquén, el Gobierno Nacional celebró anoche la derrota del kirchnerismo frente a un partido provincial, Juntos Somos Rio Negro. La otra cara del festejo es una nueva caída del oficialismo nacional cómo ya aconteció en Neuquén, donde también Cambiemos quedó en un lejano tercer lugar. Al listado debe sumarse la elección perdida frente a Uñak en San Juan y las PASO de La Pampa y Chubut. En la primera Mac Allister perdió frente a la UCR y ayer en la Patagonia el radicalismo terminó tercero detrás de las dos opciones peronistas. Victoria a contramano de determinados supuestos. La notable merma en dos años de la candidata de Cambiemos. Miradas desde Buenos Aires.

 
   Desde hace mucho tiempo se señala que el "trasvasamiento de votos" en ningún caso es demasiado significativo. De la mano de ese concepto se explica por ejemplo que Lula, detenido, no pudo hacer que su Vice derrotara a Bolsonaro. A nivel local nadie hasta aqui indica que CFK pueda transferir una parte importante de sus adhesiones a otro candidato. En Rio Negro la historia demuestra que no es lineal. El hombre fuerte, conocido y con poder es Alberto Weretilnek. Arabela Carreras, Ministra de Turismo era su segunda pero con escaso nivel de conocimiento. Cómo acontece por otra parte en cualquier gestión. Cuántos ministros de María Eugenia Vidal conoce el ciudadano de la Provincia?  Cuántos de Horacio Rodriguez Larreta el habitante porteño? El rechazo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, hace menos de un mes, determinó la obligada candidatura de Arabela Carreras que ayer ganó con mas del 52% de los votos y por 17 de diferencia frente al peronista Martin Soria.

  La totalidad del caudal de votos del Gobernador fue en masa para su reemplazante de último momento? Importó mas el sello provincial Juntos Somos Rio Negro que el nombre de sus intérpretes? Weretilnek sacaba mas votos que su sucesora si podía presentarse? 

   La derrota del peronismo y sus causas también explican parte de las razones del triunfo de los ganadores de ayer. La principal crítica para Martín Soria es su aislamiento de distintos sectores del PJ y su incorporación a la fórmula de la ex ARI Magdalena Odarda. No es envidiable su situación. Lo cuestionan desde la kirchnerista Silvina García Larraburu hasta el pichettismo en su conjunto. En sentido contrario, en su discurso de ayer, la flamante Gobernadora reivindió la capacidad de su espacio para contener a representantes  muy heterogéneos, incluído parte del peronismo sin diálogo con Soria.

   Metido en su gran confrontación de octubre con CFK es entendible que el Gobierno celebre las victorias de Gutiérrez y Carreras.  En el primer caso había una preocupación ostensible por un eventual triunfo de Rioseco y en el segundo caso el Gobierno supuso que el veto judicial a Weretilnek podía ser favorable a Soria. Mas allá del detalle, Rio Negro nunca fue una provincia peronista. Soria padre tuvo varios intentos frustrados antes del 2011 y Pichetto también estuvo siempre lejos de su aspiración por llegar a la gobernación de Viedma. 

  Mas allá de este dato, sin celebraciones, seguramente el Gobierno mira otros números. Lorena Matzen fue la candidata oficial de Cambiemos. Diputada radical que accedió a esta postulación ante el pedido del Gobierno Nacional a su candidato Sergio Wisky de resignar su postulación. Hace dos años, en elecciones parlamentarias, Matzen obtuvo casi el 30 % de los votos. Ahora no llegó a 6. Es cierto que las elecciones de medio término nunca son una medida exacta de lo que pasa ante la disputa de cargos ejecutivos, pero casi 25 puntos de diferencia es muchísimo. Esto ocurre porque el Gobierno apostó en silencio a Carreras, por que la situación económica es muy mala y es responsablildad del Gobierno nacional cómo dijo el Vicegobernador Pedro Pesatti  o por una suma de ambas cuestiones?         

   Rio Negro representa el 1,6 % del electorado y el gobernador Weretilnek dijo también ayer que "acá ni ganó Macri ni perdió CFK". Dato cierto. Sin embargo, con poco y "celebrando corners" cómo dijo un peronista enojado, el Gobierno celebró el poder impedir cualquier intento de festejo cristinista.