lunes, 17 de junio de 2019
   
 
04/04/2019
     
Sin oferta

Humberto Schiavoni, titular del PRO, desmintió de manera rotunda una posible reunión del Gobierno con dirigentes radicales el proximo lunes y menos una posible negociación en torno a la vicepresidencia. Debate en la UCR. El sector crítico pretende discutir políticas mas allá de los cargos. La opinión de Macri.

 El miércoles muy temprano, sorprendido, el senador por Misiones se encargó de anunciar lo que luego se iba a confirmar desde el propio Poder Ejecutivo: El lunes venidero no hay ninguna reunión con la UCR y tampoco está en discusión el tema del compañero de fórmula del Presidente en octubre. Schiavoni no sólo es el Presidente del PRO, integra además la Mesa de Conducción  de Cambiemos junto a la UCR y la Coalición Civica y es un hombre de diálogo permanente con toda la dirigencia política: desde Miguel Pichetto a Enrique Nosiglia.

  Las certezas del legislador no implican que no haya sin embargo mucho debate interno dentro del espacio oficialista. El primer dato es que las heridas de la fractura de Córdoba no han cicatrizado ni mucho menos. Para gran parte de la UCR la negativa del Gobierno a convalidar la interna Mestre-Negri es una intromisión no aceptable del Ejecutivo. A partir de ese episodio alumbran dos sectores: 

                                     a) Los más confrontativos reclaman una PASO con candidatos propios y políticas diferenciadas.

                                      b) Los mas dialoguistas (Gobernadores y autoridades legislativas) consideran que el momento es el mas indicado para reclamar mayores espacios de poder y mas visibilidad en cargos ejecutivos y parlamentarios.

    Fuentes cercanas a este segundo grupo manifiestan también que si no hay concesiones del Gobierno para poder mostrar en la próxima Convención (con lugar y fecha a confirmar) la unidad partidaria podría correr algún riesgo. La alternativa a evitar este encuentro y que cada distrito defina según su conveniencia fue descartada por el Vicepresidente Federico Storani.

   En este reclamante escenario no es extraño que haya aparecido la versión de la reunión del lunes y la posible oferta: Es la que mejor cuadra al intento de poner un poco de calma en medio de aguas revueltas. De ahí a que se pueda concretar es otra cuestión muy distinta y las diferencias son históricas.

   Macri y los radicales nunca tuvieron una mirada común sobre lo sucedido después de  Gualeguychú. Para el primero dotaba al espacio de mayor pluralidad y despliegue territorial sin afectar jamás su exclusiva conducción. Para los segundos era una inigualable oportunidad de regreso al poder en un momento donde su estructura nacional menguaba y carecía de dirigentes de relevancia nacional.

   En la rotunda negativa de Schiavoni sigue vigente este desencuentro. Los radicales suponen que la crisis económica y la caída de la imagen presidencial los habilita a reclamar otro lugar de pertenencia. Puede parecer razonable. Pero está claro que el Gobierno piensa por ahora otra cosa y nada le será fácilmente concedido.