lunes, 18 de marzo de 2019
   
 
22/02/2019
     
Alto costo

El reiterado y múltiple pedido radical de internas abiertas presidenciales no puede prosperar. Es impensado un enfrentamiento Macri - Lousteau, pero el Gobierno debe prepararse para pagar un precio elevado a sus socios en el armado de listas que viene. Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza cómo ejemplos. Pocas respuestas PRO

    En las pasadas elecciones legislativas Florencio Randazzo intentó desafiar en una primaria a Cristina Kirchner. La ex presidenta jamás concibió habilitar esa posibilidad. Tenía mucho para perder y nada para ganar. En lo político fue comprensible pero pagó su precio en lo electoral. El 5 % que obtuvo su ex ministro yendo en lista separada hubiese sido decisivo en su pelea personal contra Esteban Bullrich.

   La eventual disputa Macri - Lousteau es todavía menos pensada. El presidente de la Nación nunca convalidará una PASO contra nadie. Por una cuestión de básica de ejercicio de poder y claros riesgos latentes:

                                                                                                                            a) Tiene el PRO un adecuado aparato político para pelear en todo el país frente a una aceitada estructura cómo la UCR?

                                                                                                                              b) En una primaria abierta, simultánea y obligatoria, cómo hace el equipo de gobierno para impedir la participación de votos contrarios a la figura presidencial ajenos a la pertenencia de Cambiemos?

                                                                                                                               c) Soporta el Gobierno un debate durante junio y julio de los propios socios cuestionando yerrros económicos y falta de diálogo entre pares?

     No habrá primarias presidenciales, pero la UCR encontró un lugar desde donde zarandear al macrismo y no suelta la presa. El Gobierno, con mas experiencia en soportar las demandas mediáticas de Carrio, todavía no consigue articular una respuesta adecuada.

    Si es inevitable que el reclamo de máxima de tantos (Ernesto Sanz, Jorge Sappia, Ricardo Alfonsín, Federico Storani, Martín Lousteau) no se cumpla, también es cierto que el costo a pagar por el oficialismo tendrá con seguridad un precio elevado.

    Nunca estuvo muy clara la letra chica del acuerdo Macri - UCR de hace cuatro años. El radicalismo había llegado hasta allí dividido y al aval a la sociedad con Cambiemos no le sobró nada. Hoy los sectores críticos están fortalecidos y el Gobierno puede mostrar poco y nada de lo prometido.

    El desafío amarillo a la UCR en La Pampa fue principio y fin. El Gobierno buscará de aquí en mas acuerdos en cada uno de los distritos y la concesión lo obliga a habilitar puestos expectantes para sus socios en el armado de todas las listas.  Hay un camino áspero por recorrer en cada una de las provincias. En Santa Fe el diputado PRO Federico Angelini decía la semana pasada que estaba listo para pelear contra José Corral. Luego del efecto Kroneberger habilitó rápido una reunión de conciliación y el candidato será José Corral con vice PRO.  En Cordoba se imaginaron eligiendo "por encuestas" a Mario Negri y "la coneja" Baldassi y tropezaron con la firmeza de Ramón Mestre en sociedad con el yerno de Oscar Aguad.  En Entre Rios pensaron a Rogelio Frigerio peleando la Gobernación pero la idea hoy está en via muerta. Buenos Aires es otro test. Algún sector PRO, incómodo porque en Mendoza y Jujuy los escucharon poco y nada, reclaman reciprocidad y ponen en duda a Salvador. Podría cambiar el nombre, pero en una provincia cómo Buenos Aires no parece lo mas sensato amplificar el conflicto, menos aún cuando el peronismo acaba de mostrarse menos internista que nunca con el publicitado encuentro de peronistas, masistas y kirchneristas en el Congreso de La Matanza.