miércoles, 20 de noviembre de 2019
   
 
11/01/2019
     
Urgencias

El Presidente no quiere desdoblar elecciones en Jujuy y Mendoza pero Morales y Cornejo pretenden escapar del adverso escenario económico nacional. Rodriguez Larreta no divide. Vidal, en marcado silencio, no define. En el peronismo la unidad es cada vez mas compleja. "Ganar o tener razón?"

   El argumento de los divisionistas de Cambiemos es razonable. Gerardo Morales, Alfredo Cornejo y de manera reservada  el vidalismo bonaerense expresan: "Adelantar las elecciones también le conviene a Macri. Podemos acotar el debate prioritariamente a los temas provinciales, complicamos al peronismo que todavía no ha definido fórmulas en esos distritos y le regalamos al Gobierno Nacional un serie de victorias importantes antes de la general de mayo"

    Junto a este razonamiento  está la durísma verdad económica del 2018: Inflación del 48 %, crecimiento de la pobreza, dólar a 38-39, caída del PBI, números en rojo para la actividad industrial y la construcción y los menguados anhelos sobre lo que vendrá este año: apenas un poco menos malo. Pero con inflación del 30 % y nueva caída del PBI. 

    De este escenario intentan escapar los Gobernadores y por eso recela Macri de convalidar los adelantamientos. La resistencia de Marcos Peña y Durán Barba se explicita con sencillez. No es igual dar la pelea solos que con el respaldo de Gobernadores con muy buena imagen e intención de votos cómo Morales y Cornejo y no es lo mismo jugar con un aparato de la UCR trabajando por sus candidatos que con el tema resuelto.

   Cualquier decisión tendrá costos. Si se unifican fechas los Gobernadores podrán decir que se los expuso a riesgos innecesarios al nacionalizar una campaña que claramente preferían evitar. Si el desdoblamiento se confirma también está claro que las oposiciones locales no dejarán de martillar con el notorio desmarcamiento de las administraciones locales de la suerte final del Gobierno  en octubre. 

   El peronismo en su conjunto tiene también problemas irresueltos y  hasta aquí la presunta unidad resulta mucho mas sencilla formularla cómo marco téorico que imaginarla en tanto realidad posible. La idea mas avanzada en quienes la proclaman es posibilitar  acuerdos con Sergio Massa y el "candidato del medio" se encargó en las últimas horas de señalar a través de Graciela Camaño que con Cristina Kirchner en el escenario no hay posibilidades de explorar nada. El signficado de sus palabras remite a que el tigrense no acepta de ningún modo convalidar una PASO donde intervengan la ex presidenta y él. Sabe que no tiene posibilidades.

   Hay sin embargo algunas variantes dentro de la negativa. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, el massismo aceptaría algún acuerdo si es que hay desdoblamiento y la elección en el distrito no conlleva obligatoriamente la conformación de una fórmula nacional. Mas aún, suponen que si hay coincidencias con el kirchnerismo, la pelea contra María Eugenia Vidal podría tener una paridad que hoy cuesta imaginar. Ambos sectores, massistas y Unidad Ciudadana tienen una coincidencia no menor y pasar por privilegiar el rol de Verónica Magaria, actual intendenta de La Matanza.

    Otra opción donde la negativa  no es tan tajante es la siguiente: Si por alguna razón -todavía no explicitada- CFK decide no ser competir y se habilita una PASO con otros candidatos cómo Agustín Rossi y Felipe Sola, Sergío Massa podría intervenir. Sabe que sus posibilidades son mucho mayores que si debe enfrentar a la ex presidenta.

     Mas allá del resultado final de estas negociaciones, hay clima de preocupación en el armado opositor. La lluvia de malos datos económicos y sociales sirven para desgastar al gobierno pero no alcanzan para estructurar una alternativa unida y con un mensaje superador. Lo explicó con claridad esta semana Paula Canelo en una nota titulada "Ganar o tener razón?"  En la misma plantea que hay un sector mas ocupado en seguir señalando  errores de Cambiemos que por recuperar votos  a la hora de reconstruir  una indispensable mayoría.