martes, 23 de octubre de 2018
   
 
21/09/2018
     
Factor Pichetto

El histórico jefe del bloque de Senadores del peronismo transitó ayer un paso mas pensando en el 2019. Primero fue en La Plata, ahora en Quilmes. Es un hombre de consulta y consenso para todos en el marco de cualquier decisión política. Su escaso nivel de conocimiento y el respaldo esquivo de dirigentes del peronismo de la provincia complican el intento. Su enfrentamiento con CFK.

   Si la política y las candidaturas fuesen solo una construcción teórica el representante de Río Negro pero nacido en Bánfield debería ser un número puesto mirando las principales opciones opositoras para el año que viene. Diputado menemista en los 90 se convirtió en el Senador clave del peronismo durante todo este siglo. Fue el hombre del Gobierno en la Cámara Alta con Duhalde, Kirchner y Cristina Fernández.  Ha sido y es el interlocutor de todos: Gobernadores, dirigentes gremiales, sus pares, la UCR y el macrismo.

  Todos sus logros en la polítca del palacio nunca pudieron convertirlo en lo que siempre anheló: Gobernador de Río Negro.  Le tocó perder en internas contra el "Gringo" Soria o en la general, mas sorpresivamente, contra Weretilnek,  aupado al sillón mayor de la provincia tras la trágica muerte de su antecesor.

   Alguna vez se definió a si mismo "cómo un hombre de Estado" y actuó en consecuencia. Su lealtad original a Menem no le impidió acompañar a Duhalde en la transición del 2001 y reconocer ayer que "Néstor Kirchner fue un gran presidente".  Fue jefe de CFK cuando la ex presidenta era senadora en los años 2003-2007 y operador clave en los ocho años siguientes. Respaldó todo, incluso aquello que no compartía.  El vínculo político de ambos siempre fue particular.  Hubo siempre con Pichetto un marco de debate y diálogo inusual en el modo que el matrimonio Kirchner se relacionaba con otros referentes parlamentarios.  En los largos años de convivencia aparecieron varias diferencias que el Jefe de Bloque siempre mantuvo dentro del ámbito privado: la ruptura con Moyano, el ungimiento de Boudou vicepresidente y el sostenimiento in límine de César Milani entre las mas importantes. 

   Las profundas diferencias de hoy tienen origen en dos temas puntuales:

                                                                                                                                         a) Pichetto considera con absoluta sinceridad que el ciclo político de la ex presidenta está concluído y  debe facilitar la construcción de nuevas mayorías.

                                                                                                                                           b) A su juicio, la conformación de "Unidad Ciudadana" la aleja definitivamente del PJ, estructura clásica que el no imagina resignar. 

    En momento de liderazgos mayoritarios vacantes en el peronismo y con un oficialismo atravesado por una grave crisis económica, laboral y social, en términos téoricos,  debería ser una alternativa cantada pensando en el año que viene. Sin gobernadores con proyección nacional a la vista, pocos nombres cómo Miguel Pichetto al momento de pensar "que hay 2019".

   Sin embargo, cómo no todo es una construcción teórica, aparecen los tropiezos con la realidad. La provincia de Buenos Aires representa el 40 % del electorado del país y  en todo el territorio el único nombre que aparece cómo opción posible a Macri y María Eugenia Vida es CFK.  Es cierto que perdió contra Esteban Bullrich y Graciela Ocaña, pero sin estructura, con partido nuevo y problemas varios con la Justicia recogió casi el 38 % de los votos contra un oficialismo que se jugó todo - cómo correspondía- en una elección decisiva. Las otras opciones pejotistas fueron Randazzo y  el Frente Renovador y la elección de ambos fue menos que pobre. 

  Este es el marco. Pichetto en marcha. Reivindicando que "el peronismo es un partido de centro" y cuestionando con dureza la política económica de Mauricio Macri.  Puede ser un camino. Consensuado con quienes reconocen su liderazgo y conducción y apostando a superar "la grieta". El problema fáctico, sin embargo, parece por ahora insoluble: hasta aquí los votos están en otro lado.