martes, 11 de diciembre de 2018
   
 
06/02/2018
     
Paradigma Pato

La Ministra de Justicia dice "vamos a cambiar el Código Penal" y "la razón está de nuestro lado" Durán Barba pidió aplicar "la pena de muerte". El debate sobre una policía y una justicia menos garantista puede ser válido, pero también parte de una estrategia con indispensable respaldo parlamentario que hoy no se visibiliza. Riesgo de gatillo fácil. La posición judicial.

  Patricia Bullrich duplica la apuesta. Luego de las imágenes donde se ve a Chocobar persiguiendo al delincuente y disparando dos veces desde atrás, contradiciendo la versión inicial del policía de Avellaneda, dijo esta mañana:

   ---- "Vamos a cambiar el Código Penal.  Se modifica la doctrina. La policía no es culpable en un enfrentamiento"

   ---- "Tuvimos razón en el caso Maldonado y vamos a tener razón en el caso Nahuel" (joven mapuche asesinado en el lago Mascardi de dos balazos disparados presumiblemente por efectivos de los Albatros)

     El planteo de la Ministra seguramente está sustentado en los mismos Focus Group según los cuáles dice Durán Barba que la sociedad está mayoritariamente a favor de la pena de muerte. La cuestión sin embargo es otra. Es legítimo debatir sobre el rol de las fuerzas de seguridad, tema largamente pendiente en los últimos 30 años. Hemos vivido  3 décadas con una policía escasa en muchos casos, mal preparada, infectada de corrupción y poco temida por la delincuencia. El punto principal es que ese cambio no lo puede resolver la Ministra solo por voluntad propia y con declaraciones radiales. El Código Penal debe modificarse en el Congreso, los jueces deben manejarse con la ley en la mano. Su modo de decidir no puede depender de la mirada que se tenga en el Ejecutivo sobre ciertos procedimientos.

    Parte de este problema es lo que sucede con Chocobar. Puede ser entendible que el Gobierno pretende reivindicar su rol y considerar que su accionar es el punto de partida para generar otro rol de las fuerzas de seguridad. Lo que no parece viable es que se convalide un relato que no se ajustó a la verdad, contradictorio con imágenes muy concretas y además sea convalidado por un encuentro con el propio Presidente. Los reclamos sociales de mayor seguridad que registran las encuestas pueden ser absolutamente ciertos, pero hay cuestiones principales: La única ley posible es la votada en el Congreso y aplicada por el Juez que corresponde. Es cierto que en el mundo hay policias mas bravas pero nunca de la mano de la ley del policía o el Ministro de turno.

   Cambiar el Código Penal hoy en el Congreso parecería una misión imposible. El Gobierno sabe que está incómodo de números para cualquier proyecto. Lo que viene entonces no es sencillo. Cómo se sale del laberinto? Al Gobierno no le gusta el Código que tenemos por permisivo o garantista pero tampoco lo puede modificar por ley . Cómo se manejan la justicia, la policía y nosotros ciudadanos comunes? El discurso oficial tiene además un lado muy complejo y todavía no dicho.  Que puede pasar con la "doctrina Bullrich" si empiezan a aparecer casos de gatillo fácil  en el marco del nuevo "paradigma"?  A todos nos consta que el urgente reclutamiento de efectivos -.particularmente en Buenos Aires en los últimos cinco años- nunca tuvo cómo elemento prioritario una preparación demasiado prolongada ni profesional.