jueves, 20 de septiembre de 2018
   
 
16/01/2018
     
Sin sorpresas

Marcos Peña confirmó que no habrá Extraordinarias el mes que viene. Mas allá de la intención inicial hace dias que el Ejecutivo había enfriado esa posibilidad. El objetivo principal era la Reforma Laboral pero hace tiempo que está empantanada por diferencias con la GGT y el peronismo mas dialoguista. Clima político post reforma previsional.

 Todo no se puede. En los pocos dias que transcurren de este año el Gobierno ha sido parte sustancial de este conjunto de medidas:

      ---- Impulso judicial al avance sobre dirigentes sindicales indefendibles cómo Marcelo Balcedo, el "Pata" Medina, "Caballo" Suárez o el jefe de la UOCRA bahiense.

      ---- Paritarias con un tope del 15 % y manifestaciones en contra de una eventual cláusula "gatillo"

      ---- Profundización de cesantías  en el sector público según lo comunicado hoy por el propio Jefe de Gabinete "Apuntamos a reducir por lo menos un 20% los cargos políticos.

     ---- Investigación del rol de los Moyano -particularmente Pablo- en presuntas operaciones de lavado en compraventa de jugadores de Independiente.

   En este marco avanzar con la reforma laboral que durante meses negoció el año pasado en silencio Jorge Triaca con Daer,  Andrés Rodriguez y otros resultaba imposible. Y convocar a Extraordinarias solo para resolver otros temas menores carecía de demasiado sentido. A partir de marzo se empieza a escribir otra historia, donde tal vez se opte por desguazar el proyecto inicial para dividirlo por lo menos en tres partes y negociar por separado cada uno de ellos con Miguel Pichetto y la conducción cegetista.

   Macri empresario y Macri Jefe de Gobierno no se caracterizó por tener una política confrontativa con los Gremios. De hecho en la ciudad de Buenos Aires, salvo el conflicto permanente con la combativa conducción de trabajadores de Subterráneos, fueron contados los choques con empleados municipales y otros sindicatos.  A nivel nacional se intentó lo mismo pero la Economía (inflacion creciente, aumento de tarifas, recesión) metió la cola y la dirigencia dialoguista hoy no controla a un grupo muy importante de gremios.  El bancario Palazzo, el canillita Omar Plaini, "Barba" Gutiérrez por los metalúrgicos y otros tienen posiciones mucho mas críticas y se indica cómo muy posible el acercamiento a ellos de Pablo Moyano. La falta de unidad es notoria y estaba claro que los Senadores del PJ y menos los diputados iban a convalidar una norma donde ni siquiera hay consenso en la conducción sindical. 

  El porvenir es complejo porque tampoco corresponde imaginar un mundo o una sociedad sin dirigentes gremiales. El ideal del Ejecutivo sería poder acordar con dirigentes dialoguistas y sin prontuario, pero la realidad siempre resulta mas compleja. El otro factor principalísimo es el económico. Si el trabajo crece y la inflación se frena el clima social y sindical cambia rápido. Si resulta a la inversa, la conflictividad aumenta y se reducen los márgenes de negociación.