jueves, 20 de septiembre de 2018
   
 
11/12/2017
     
Militancia

Hoy es el turno de Emilio Basavilbaso, titular de la Anses, pero el Jefe de Gabinete, Frigerio, Dujovne, Quintana, Lopetegui y Caputo estan todos esta semana en el complicado trabajo de convencer a Carrió y aliados circunstanciales de votar la reforma jubilatoria. El rechazo de Marco Lavagna. Resistencias en Kosiner y Bossio. Números apretadas. La encuesta de Ricardo Rouvier. Reforma laboral sin certezas.

  La Reforma jubilatoria tiene dos problemas hoy para el Gobierno antes de ser tratada en Diputados y convertirse en ley puesto que ya tiene media sanción de la Cámara Alta. El primero es consegur el número necesario de votos positivos y el segundo tratar de dotar a las modificaciones se un consenso político y social que hoy no tiene.

  Los 129 votos requeridos parecían no ser hasta la semana pasada el mayor tropiezo. Monzó, Massot y Negri indicaban que les faltaban 20 números y conseguirlos no representaba una misión imposible. Ya descartaban al bloque massista (endurecido con declaraciones de Graciela Camaño, Mirta Tundis y hoy de Marco Lavagna) pero confiaban en el sector liderado por Bossio y el salteño Kosiner. Sin embargo el primer reclamo surgió de los propios. Elisa Carrió dijo el fin de semana "me contaron ocho puntos sobre diez. En los dos que falta esta el problema. Espero solucionarlos porque así cómo está no votamos"  Una posibilidad es que el bloque de la Coalición (diez  legisladores) solo acompañe el voto en general y vote por la negativa en particular, cuestión que tampoco tranquiliza en nada al oficialismo.

  Con el bloque PJ pasa una cuestión similar. El oficialismo supuso que en Diputados se iba a repetir el voto de los senadores por Salta, Catamarca, Entre Rios y Chaco entre otros que acompañaron la sugerencia de los Gobernadores pero la traslación no es automática: " A mi no ne gusta el proyecto - dijo Kosiner - y sin dudas no lo votaría si no estuviera por medio el acuerdo de los Gobernadores con el Estado Nacional. Veremos que se puede cambiar".
   
   Cambiemos señala con razón que siempre negoció mucho en el Congreso consecuencia que nunca tuvo el número suficiente para ser mayoría per se. Es cierto. El inconveniente aquí es que la intención es tratar de evitar cambios en Diputados para que el proyecto no vuelva a Senadores. Si va a al Cámara Alta es incierto lo que puede suceder. El margen de diálogo y búsqueda de acuerdos es casi inexistente.

    Este es el marco. Muy justo con lo números  y sin cerrar con Carrió. En la eventualidad de lograr los 129 votos necesarios   - Agustín Rossi tampoco estuvo nunca demasiado confiado en poder torcer la historia - vendrá después para el Gobierno el tema político.  La reforma se votó sin ningún debate en Senadores y hay varias preguntas pendientes sin respuestas: De verdad no hay otra alternativa que afectar el ingreso del eslabón mas débil de la estructura social que son los jubilados?  No hay otros caminos? En la oposición, no sólo kirchnerista, dicen lo contrario y por eso se oponen. Mas allá del resultado final sería escencial que la cuestión se discuta públicamente y no volver a votar de apuro y casi a escondidas. Ricardo Rouvier señaló en un trabajó que se conoció este fin de semana que "es notorio el rechazo a los cambios en el sistema jubilatorio. La mirada crítica de la sociedad no se ve afectada por otros temas sensibles como el hundimiento del San Juan o la muerte de Rafael Nahuel pero si por este tema"

  La Reforma laboral es otro tema. Allí le urge al Gobierno la aprobación en Senadores, por ahora rechazada por Pichetto y su bloque peronista amigable. Esta semana podria conocerse una campaña pública del triunvirato de la CGT explicando los beneficios de la nueva legislación y habrá que ver si el detalle puede obrar cómo facilitador de su tratamiento. Tampoco es sencillo. Los Moyano no han dado por ahora indicios de ningún acercamiento,