martes, 12 de diciembre de 2017
   
 
29/11/2017
     
Clima raro

El oficialismo insiste en que a la brevedad terminará aprobando las tres reformas previstas. Sin embargo las diferencias de la CGT con el Senado postergaron los cambios en la legislación laboral y en Diputados no está claro donde conseguirá Cambiemos los votos necesarios para la nueva legislación previsional. El efecto Cristina en la Cámara Alta.

  Nada es demasiado claro en la oposición y la falta de transparencia complica la estrategia de Pinedo y Monzó.  La  CGT dijo hace tres semanas que compartía el proyecto de reforma laboral  y Miguel Pichetto se encargó de decir que respetaría completamente en ese tema lo acordado por la central obrera. Sin embargo, la semana pasada cambió de opinión y señaló que "por falta de consenso en el movimiento obrero" el tratamiento de la ley quedaba postergada. Es cierto que el moyanismo  y Sergio Palazzo (Bancarios) están en contra y hoy marcharon al Congreso en señal de protesta, pero Andrés Rodriguez (UPCN) se encargo de reiterar esta mañana. "El Consejo Directivo respalda los cambios mayoritariamente, siempre puede haber gremios disconformes, pero estas decisiones nunca son unánimes"

   En el medio aconteció la visita de varios dirigentes gremiales de peso al Vaticano que, sopresivamente, se quedaron sin la esperada foto con Francisco. Tuvo que ver en esta decisión el rechazo previo de otros hombres de la Iglesia a cualquier reforma que recorte derechos a los trabajadores?

   Con el tema previsional la cuestión es a la inversa.  La CGT expresó públicamente que está en desacuerdo pero el FPV convalidó el proyecto,  la semana pasada habilitó el dictamen de comisión y hoy podría tener media sanción en el recinto. Mas aún, el propio Pichetto se malquistó con dirigentes gremiales y autoridades eclesiales (Monseñor Lugones) indicando que "a veces hay sectores que opinan rápido sobre cuestiones que conocen poco"

   En Diputados tampoco lo que viene parece diáfano. Cómo en Senadores,  el oficialismo estará mas robustecido en números a partir del diez de diciembre, pero allí no hay ningún jefe del FPV amigable. Desde ayer se estrenó Agustín Rossi cómo reemplazante de Héctor Recalde y su primera manifestación fue "Trataremos de hacer todo lo posible con otros sectores de la oposición para impedir  la reforma jubilatoria". Diego Bossio y el massismo son parte de estos posibles interlocutores y hasta aquí ninguno se manifestó muy proclive a convalidar los cambios anunciados.

   Parte de la estrategia negociadora de Cambiemos fue saber ceder y buscar puntos de consenso durante los dos primeros años y seguramente este seguirá siendo el camino. La reforma previsional ya aceptó cambios en la Cámara Alta y puede llegar a pasar lo mismo en Diputados. La reforma impositiva es un ejemplo. El reclamo de las provincias vitivinícolas anuló rápido los impuestos internos al vivo y ahora van por lo mismo los productores de bebidas azucaradas. En este caso se multiplicaron los pedidos de reuniones con legisladores de Cambiemos y ayer el sector confiaba en convencer a Luciano Laspina, titular de Presupuesto y Hacienda, de la conveniencia de subir la tasa impositiva de manera gradual del 7 al 18 %.c

   Cristina senadora  se estrenará en diez dias. A partir de allí se verá si su presencia tiene mayor peso simbólico o real. En Diputados no le fue mal. Es cierto que Agustín Rossi fue un muy buen jefe de bloque y tenía mucho respaldo para volver al lugar que ocupó ocho años, pero también es verdad  que lo eligieron por unanimidad y que su alineamiento con ella siempre fue muy explícito. Si  había alguna intención de repetir la escición anunciada por Pichetto en la Cámara Alta, por ahora está lejos de ocurrir.  En el Senado está por verse el tamaño de la ruptura. Hoy son 32 y el rionegrino apuesta a quedars con mas de 20 y consolidar un espacio muy cercano a los Gobernadores y colaborativo con el Gobierno. Cuanto mas importante sea su bloque, menor capacidad operativa y política para la ex presidenta.