martes, 22 de mayo de 2018
   
 
23/10/2017
     
Regalo

CFK dijo anoche en su aceptación de la derrota que Unidad Ciudadana "llegó para quedarse". La definición es garantía de división en el peronismo que viene. Centroizquierda y centroderecha. Otras fotos de la crisis de identidad del PJ. Ninguna propuesta de unidad.

 
     Mauricio Macri tenía ayer mas de un motivo para celebrar su Domingo de gloria pero con seguridad lo hizo otra vez  cuando escuchó a CFK decir que  "Unidad Ciudadana llegó para quedarse". Fue el mensaje mas contundente de la ex presidenta y representa la mejor garantía de tiempos tormentosos para el peronismo. 

    Cristina Fernández se fue del peronismo cómo estructura legal antes de las PASO de agosto para no darle a Florencio Randazzo la primaria reclamada. Le dejó a su ex ministro la sigla histórica  y conformó el espacio que ayer representó y perdió frente a Esteban Bullrich. Tras su definición de ayer está muy claro que no hay ninguna vocación  de retorno al peronismo y UC será la herramienta a utilizar. También es un sinónimo claro de división hoy por lo menos  irremediable de lo que era el peronismo histórico. 

    Desde el 83 hasta acá el PJ funcionó con un andamiaje central sustentado en  sindicatos, gobernadores e intendentes del conurbano. En ese esquema se sostuvieron Carlos Menem, Duhalde en su interinato y hasta Néstor Kirchner.  CFK presidenta rompió rápido con Moyano, se distanció de mandatarios provinciales y jefes comunales y de la mano de "La Cámpora" fueron desplazados los acostumbrados  protagonistas  de gobiernos anteriores. La suya no fue una ocurrencia reciente. Siempre manifestó su clara lejanía con dirigentes gremiales cómo Luis Barrionuevo y Gobernadores a los que señalaba con el dedo por prácticas y estilos "feudales". Néstor Kirchner en cambio siempre se sintió mas cerca y más cómodo con los mismos protagonistas que ella rechazaba. Juntos sin embargo, allá por el 2001, hablaban del fin de ciclo de los partidos históricos cómo el PJ y la UCR.  Ambos indicaron en aquellos momentos que tal vez era tiempo de conformar dos bloques. Uno de centroderecha, mas liberal en lo económico, con el apoyo de algunos gobernadores mas conservadores y otro de centroizquierda, donde se integraría un peronismo cómo el representado por ellos mas cierto sector del radicalismo, ex frepasistas y una dirigencia gremial alejada de  sindicalistas empresarios.

     Cómo construcción téorica es factible y tal vez hasta cierta. Nada indica hoy que el futuro inmediato de la UCR o el PJ sea demasiado promisorio cómo partido individual para ninguno de los dos. CFK intentó este nuevo armado desde el poder pero hace dos años Daniel Scioli perdió frente a Mauricio Macri y ayer ella misma fue derrotada por Esteban Bullrich. Ahora desde el llano todo resultará mas árido y complejo.

     Cristina Fernández con su anunció indica que no se retira. Seguirá cómo hasta ahora. Respaldada en dirigentes afines (Leopoldo Moreau, Martin Sabbatella, Carlos Heller, Gabriela Cerruti mas una "Cámpora" tan verticalista cómo siempre pero mas diezmada que antes) y con el aval de casi tres millones y medio de votos. Que son muchos, pero que también está claro no alcanzan per se para construir ninguna mayoría.

    Hoy se enojó con ella Luis D'Elía ( "Y Cristina, venimos de tres derrotas seguidas, para cuando la autocrítica") Antes se habían alejado ex Ministros cómo Randazzo, Alberto Fernández, Abal Medina, dirigentes sociales y varios mas. Es cierto, electoralmente les fue mucho peor que a ella, pero tampoco es posible ningun proyecto exitoso con tanto divisionismo en el camino.

    Cambiemos es el proceso inverso. Mas allá del divorcio con Ricardo López Murphy en los inicios del PRO en Capital, la característica principal fue sumar. La convivencia con la UCR y  Carrió se sigue sosteniendo porque siempre la victoria tapa un montón de otras cuestiones y porque además hay un liderazgo claro que CFK solo puede ejercer sobre los suyos.  Después del domingo el Gobierno es dueño de otro mapa político y propietario transitorio del 42 % de los votos. No es poco, pero la falta de unidad del peronismo es otro dato central. La división opositora siempre es funcional al oficialismo.