martes, 17 de octubre de 2017
   
 
02/10/2017
     
Línea Dura

Desmienten llegada de José Torello al Senado pero el oficialismo insiste con perfiles mas afines al Ejecutivo. Versiones sobre Pinedo. El enojo de Rosas no termina. Los riesgos. El espejo de Emilio Monzó.

   Gladys González desmintió enfáticamente el sábado que Esteban Bullrich pudiese ser el próximo Embajador Argentino en EEUU. Es razonable. No era demasiado lógico y tampoco una decisión política elogiable que no asumiese cómo Senador en Diciembre y partir para ocupar la vacante dejada casi de manera sorpresiva por Martín Lousteau.  La razón que se argumentaba para explicar el posible traslado es mas consistente que el juego de nombres y sillas vacías: "El suplente es José Torello, hombre de la mayor confianza del Presidente. Su presencia signficaría claramente otra cosa en materia de confianza por parte del Ejecutivo"
   
  El Senado de la Nación fue hasta aqui un terreno pantanoso para el Gobierno por varios factores:

                                                             a) Sensible inferioridad numérica frente al mayoritario bloque peronista

                                                              b) La vacilante conducción en muchos momentos de Gabriela Michetti originando diferencias con propios y ajenos.

                                                              c) Complicada convivencia con el bloque radical. El Ejecutivo nunca encontró una comunicación cómo la sostenida con Negri y Carrió en Diputados

                                                               d) Federico Pinedo, Miguel Pichetto e incluso algunos representantes de la UCR plantean desde el inicio del gobierno de Macri un acuerdo político de fondo cómo principal herramienta de gestión pero en Gobierno jamás comulgaron con la idea. Las diferencias sobre el tema han aparecido de manera continua en estos dos primeros años.

       En este marco el nuevo gambio que se anuncia cómo factible es enviar a Pinedo a Washington y habilitar su lugar cómo Jefe de Bloque a Humberto Schiavoni, que ingresará cómo Senador por Misiones, es titular nacional del PRO y de diálogo fluído con el Presidente. En tal caso habría que ver cómo se resuelve reglamentariamente la salida del representante por Capital, que ya ingresó cómo suplente en lugar de Gabriela Michetti. 

      Para cualquier definición puntual habrá que esperar hasta después de octubre pero hay claramente dos cuestiones pendientes:

                        1) Representantes en la Cámara Alta con mayor vínculo con el Ejecutivo

                        2) Resolver de la mejor manera posible la complicada convivencia con los representantes de la UCR. El último capitulo, no concluído, es la intempestiva  salida de Angel Rozas. La decisión del Gobierno de avanzar con tropa propia esta definida pero las dudas sobre la decisión no son menores. Rápidamente se recuerda que en Diputados, cuando le clausuraron a Monzó gestiones acuerdistas y de diálogo, el oficialismo pagó con ruidosas derrotas parlamentarias.