martes, 17 de octubre de 2017
   
 
05/09/2017
     
Otra ratificación

Marcos Peña volvió a señalar que en el Gobierno "están muy contentos con el trabajo de Patricia Bulrrich". La posición parece hoy la única posible pero se multiplican los costos en el mediano plazo. Errores iniciales. El rol cotidiano de la Ministra y de Gendarmería. Comprar tiempo.

  La comprobación ayer de que no había rastros de Santiago Maldonado en el ADN periciado reduce considerablemente las hipótesis sobre su desaparición.  Se mencionan ahora solo dos y la segunda es desatinada y preocupante para ser tomada cómo cierta por los investigadores y algún medio importante:  Baraja la alternativa del "sacrificio", esto es la presunta decisión tomada por el propio Maldonado de esconderse por "motu propio" para generar la previsible crisis política que el hecho genera. La opción no tiene ninguna rigurosidad y recuerda  oscuros parecidos con aquella respuesta de "están paseando por Europa" que el Estado mencionaba desde el 76 en adelante. 

   Minimizada  esta posibilidad queda la hipótesis principal desde el pasado 1 de agosto: Fue capturado por Gendarmería en un procedimiento donde el Jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad se encontraba a 70 metros. Este dato se conoce desde el primer momento y la Ministra no lo consideró de manera adecuada nunca, públicamente por lo menos. Su insistencia en defender a la Fuerza en su conjunto fue llamativa y aquella decisión es hoy parte clave de un problema que ya no es suyo sino del Gobierno.

   Tuvieron que corregir su discurso primero Garavano, luego Avruj, mas tarde Marcos Peña y ahora el propio Presidente. Sigue sin alcanzar. Hugo Alconada Mon de La Nación dice hace mucho que la principal hipótesis recae en la responsabilidad de Gendarmería, Savoia de Clarín indicó que en la AFI indican  que a Maldonado lo capturó Gendarmería, Jorge Asis sostiene lo mismo con fuentes en Buenos Aires y Río Negro, Natasha Niebiskikwiat señaló por TV la misma posibilidad y Rolando Graña denunció un acuerdo tripartito entre el juez Otranto, el Ministerio de Seguridad y la Gendarmería.  

   Decir  que "están muy contentos con Patricia Bullrich" tiene mas que ver con las obligaciones que con la realidad. No se puede cambiar a la Ministra hoy. El costo político sería muy alto, no hay recambio a la vista y su posible sucesor-a empezaría golpeado desde el vamos si antes no se conoce la verdad sobre la desaparición de Maldonado.  También es cierto que la ratificación tiene un áspero camino por delante y es de corto recorrido.

   En otras instancias,  cuando algún funcionario atraviesa una crisis y la decisión es no removerlo,  se lo corre de la cotidianidad  y luego el tiempo normaliza u olvida aquellas situaciones. Acá es diferente.  Patricia Bullrich no podrá evitar preguntas incómodas por mas anuncios sobre  decomiso o allanamientos que haga. Se entiende que el Gobierno no quiera soltarle la mano ahora,  pero también está claro que el tiempo no es eterno.  En octubre hay elecciones, Cambiemos festejó merecidamente el resultado de agosto pero ahora nadie sabe hasta donde llega el efecto Maldonado. Para algunos puede ser mínimo, otros no piensan lo mismo. Mauricio Macri habló sobre él ayer y hoy, dos dias seguidos luego de un mes de silencio. La cuestión sobrepasa largamente a la Ministra, pero ella es la principal responsable de no haber incluído a Gendarmería cómo una de las principales hipótesis desde el primer día. La negación habilitó este laberinto y salir por ariba nunca resulta sencillo.