miércoles, 21 de noviembre de 2018
   
 
16/08/2017
     
Reforma sin reforma

Los cambios en el mundo laboral serán sin ley pero progresivos y por sector. Antecedentes en contra. Brasil cómo antimodelo. Diferencias con la Justicia. El choque con Recalde. Petroleros, automotrices y construcción marcan el camino.

   

    Nunca se entendió demasiado durante este año la estrategia del oficialismo en el Congreso de insistir con proyectos que no tenían la mayoría garantizada. Pasó con el intento de separar a Gils Carbó, expulsar de Diputados a Julio De Vido o sancionar la ley penal de responsabilidad empresaria. Las definiciones ayer de Jorge Triaca marcan una modificación notable: "La reforma laboral -dijo- no avanzará sin el consenso parlamentario necesario" Esto no significa que, sustentado en el sólido envión electoral del domingo, el Ejecutivo no busque otros caminos menos ruidosos pero mucho mas efectivos.

    La historia argentina reciente recuerda la traumática reforma de los noventa, la profunda crisis que sobrevino a la "Ley Banelco" con la caída de Fernando De la Rúa y está muy presente lo que sucede en Brasil, con una severa modificación de la legislación laboral por parte de un parlamento desprestigiado en su conjunto y muchos de sus integrantes denunciados por corrupción. 

     El camino anunciado por Triaca es otro. Sabe que mas allá del espaldarazo de las PASO el consenso en el tema es muy complejo y por lo tanto apuesta a continuar con las modificaciones por sector.  Antonio Cassia, veterano dirigente petrolero explicaba hoy: "El costo final de la explotación de un pozo en la Argentina alcanza casi a 18 millones de dólares. En EEUU es de 7 y en Venezuela aproximadamente lo mismo. Por supuesto que no todo es costo laboral y eso es lo que queremos discutir con el gobierno. Nuestro objetivo central es mantener los puestos de trabajo y para eso es necesario que las inversiones lleguen y se mantengan. Eso no va a suceder si las diferencias de costo en la explotación  son tan grandes. El diálogo sirve para ver cuál es nuestro aporte y cuál el de otros sectores"

    La industria petrolera marcó el sendero inicial y Gerardo Martinez y Ricardo Pignanelli, de UOCRA y SMATA, son la continuidad posible. Los avances del Gobierno en la materia se dan en un marco favorable para el oficialismo, además, por la notoria atomización de la dirigencia gremial a partir del paso al costado conjunto de Hugo Moyano y Antonio Caló.

   El Ministro Triaca camina con pies de plomo  pero introduce dos temas donde ningún referente gremial tiene respuestas a mano: Que hacer con la robótica que  reemplaza  mano de obra cada día y que pasa con convenios colectivos obsoletos superados por nuevas tecnologías?  Ambas cuestiones son el riguroso presente de cualquier realidad empresaria  y el mundo sindical lo  reconoce.plenamente.

  El detalle no es menor por lo siguiente. El Gobierno sabe que no logrará el adecuado consenso para una Reforma laboral de fondo y por eso apuesta a lo posible,  los cambios por sindicato. Sin embargo,  estas modificaciones sectoriales tampoco son sencillas de aplicar a la totalidaad de los convenios colectivos. Que podría  pasar en  aquellas  ramas de la actividad donde no hay cambios por convenio y tampoco reforma laboral integral? En este caso la apuesta sería convalidar de hecho aquellas modificaciones que la tecnología determina en cada una de las empresas.

  Puede resultar? Está por verse. En algunos casos, cómo el petrolero, tal vez se acepten determinados cambios en función del sostenimiento de la fuente laboral. En otros  la respuesta puede ser negativa y el escenario del conflicto legal es muy posible. En este marco y ante la opción de este camino,  se entiende mucho mas la dura ofensiva que inició el Gobierno y el propio Presidente contra leyes gremiales y abogados laboralistas, Héctor Recalde incluído.