lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
05/04/2017
     
Problemas propios

El juicio político pedido por Elisa Carrio al Presidente de la Corte y el portazo de Martín Lousteau a la Embajada en EEUU complican al Gobierno desde el interior del propio oficialismo en el momento de mayor tensión en la disputa con la CGT y la oposición. Decurso imprevisible. Inseguridad jurídica.

 La convocatoria del sábado le cambio la cara al Gobierno y el propio Macri que agradeció rápido ese respaldo en el que pocos confiaban desde el propio Cambiemos.  La gente en la plaza lo nutrió de calor y convalidó convicciones: no estamos solos. La calle no es solo de los que se quejan y reclaman, también están los que nos entienden y respaldan. Por allí fueron desde ese mismo día. La estrategia se multiplicó. Los cuestionamientos a la dirigencia gremial unificó las voces del propio Presidente, Triaca, Patricia Bullrich y Rogelio Frigerio. Omar Viviani sumó su aporte invalorable y el Gobierno dejó de mirar las marchas y los paros con ajenidad. El 1 A lo puso de pie. 

  Lo de hoy, sin embargo, vuelve a cambiar el eje. Mas allá que la propia actora lo anunció hace meses, nunca deja de ser muy delicado que una integrante clave de la alianza de Gobierno pida el Juicio Político del Presidente de la Corte.  Macri dijo públicamente en un par de oportunidades que no compartía la decisión de Carrio pero hasta el momento no ha habido ninguna otra manifestación oficial.

  El proceso es largo y engorroso. El titular de la Comisión de Juicio Político es el macrista Alvaro González y ya la diputada presentó una muy larga lista de funcionarios, ex funcionarios y jueces que deberían ser convocados.  Entre los citados, por ejemplo, aparecen Carlos Zanini, Julio De Vido y Julio Alak. Los cargos contra Lorenzetti son varios y van desde el crecimiento injustificado de su patrimonio a maniobras dolosas con mutuales controladas por sus familiares y hasta escuchas ilegales. 

  Hasta aqui el Presidente pudo manejar con fineza su convivencia con Carrio. Las tormentas atravesadas ante denuncias contra Angelici o Arribas no fueron menores. Se repite ahora la historia?  Que pasa con los bloques del PRO y de la UCR a la hora de votar por la afirmativa o no el Juicio contra Lorenzetti? Hay posición tomada en el FPV?

    Razonablemente el Gobierno indica a través de sus voceros económicos que un paisaje plagado de paros, huelgas y piquetes nunca es el mejor escenario a la hora de imaginar inversiones extranjeras privadas. También es cierto que la posibilidad de un Juicio Político al propio Presidente del máximo tribunal, impulsado por una potencial candidata del Ejecutivo en alguno de los dos principales distritos del país,  tampoco es la señal mas tranquilizadora para nadie. 

  Demasiado pronto para adivinar algunas respuestas pero está claro que hasta hoy el foco del Gobierno era uno solo y estaba centrado en la disputa con la CGT. Desde la mañana hay luces propias iluminando otra situación complicada y nunca es bueno dividir esfuerzos. 

  La situación de Martín Lousteau también es singular. Lo que parecía un magnífico puente de plata para el adversario que tanto costó doblegar en la ciudad terminó de la peor manera. Su decisión de renunciar antes de la visita a Trump tomó por completa sorpresa  al Ejecutivo que despechado le pide ahora al Embajador en Washington que desaloje su casa de inmediato. En la vida diplomática siempre hay otros usos y costumbres.  Puede alegarse desde el Gobierno cierta imprevisibilidad en las decisiones del economista, pero también es verdad que no es la primera vez que en Cancillería se desdeñan oportunas alarmas y luces amarillas. 

  El incidente con el  ex Ministro de CFK, para complicación del Gobierno, no se agota con su regreso o la designación de su reemplazo. Lousteau viene para ser candidato en octubre y está claro  que no tiene espacio en Cambiemos y tampoco diálogo con Carrió, su socia del 2015. Sin embargo su vínculo con la UCR de Capital se mantiene inalterable y su nombre es la gran apuesta del partido en la ciudad.  En Santa Fe, cuestión que disgusta a Macri y Peña, el radicalismo es socio del Gobierno a nivel nacional pero sostiene su matrimonio con los socialistas en la provincia. ¿ Se repite la historia en Capital?