martes, 17 de octubre de 2017
   
 
10/03/2017
     
Derrotados

El triunvirato de la CGT fracasó ruidosamente en su primer acto y tuvo que convocar de urgencia a los históricos para intentar un mínimo ordenamiento. Proyectos distintos.

  La movilización del martes terminó muy mal para la conducción de la CGT y el repaso de la historia previa indica que no fue casualidad.   Nunca funcionaron bien las experiencias colegiadas (Triaca - Ubaldini) en los 80 y (Moyano - Lingieri - Rueda) a comienzos de siglo. Siempre duraron poco y terminaron en jefaturas personalizadas. 

  El día despues de los incidentes  Pablo Moyano era el mas crítico de la convocatoria a dirigentes sociales y algunos dirigentes políticos y por acá pasan alguna de las diferencias no saldadas previamente y que estallaron frente al Ministerio de la Producción. 

   Veteranos cómo José Luis Lingieri, Andrés Rodriguez, Armando Cavalieri y otro siempre priorizaron en estos quince meses sus acuerdos con este Presidente (Ganancias y Obras Sociales) y sus viejas diferencias con CFK para tratar de establecer el mejor vínculo posible entre el Gobierno y la CGT.  Juan Carlos Schmid no se diferenció nunca de manera explícita de este camino pero intentó otra construcción. Fue el primero en considerar que había que abrir el diálogo a ONG´s y movimientos de desocupados. En este tiempo por ejemplo, estableció muy buen vínculo con Juan Grabois (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) y muy cercano a Francisco.

  Este acercamiento no terminaba acá. En el marco de la profunda división  entre el cristinismo y el resto del peronismo Schmid y otros cómo el "Chino" Navarro y Emilio Pérsico (sentado en el escenario del acto) intentaban convertir a la CGT en un polo de convergencia que aglutinara la mayor cantidad posible de sectores reacios al unicato de CFK.  El titular de Dragado y Balizamiento fue en su momento el hombre elegido por Agustín Rossi para acompañarlo cómo diputado en Santa Fe y la ex presidenta, ya enfrentada con Moyano, vetó esa posibilidad.

   Estas indefinciones nunca fueron saldadas y aparecieron el martes donde el resultado final perjudica a todos. Schmid y sus allegados no pudieron transformar a la CGT en convocante de ningún espacio mayor y los mas negociadores dieron cuenta que resultaba insostenible el seguir evitando la convocatoria al paro. 

  La reunión de ayer con el regreso de Moyano, Caló y Barrionuevo no es casualidad. Es el retorno de jefes con peso propio tratando de resolver lo que no pudo el Triunvirato: Cómo atender los reclamos populares sin romper con un Gobierno con el cuál lograron importantes acuerdos económicos.  El paro será posiblemente el 6 de abril, no tenía margen ningún sector para seguir dilatando la medida. Los incidentes en el palco podrán ser atribuídos a algún intendente camporista, pero el reclamo de mayor dureza con el Gobierno estaba claro que superaba cualquier diferencia doméstica. 

  Para el Gobierno puede ser un buen dato la pública división de la dirigencia gremial. Sin embargo también debería tomar nota que no siempre los acuerdos cupulares ( reuniones varias con Hugo Moyano y Barrionuevo y resoluciones de demandas económicas) garantizan el control de la calle.