lunes, 11 de noviembre de 2019
   
 
08/03/2017
     
El día después.

Lo importante: concurrencia masiva y medida en centenares de miles. Explicaciones de capilla. Dirigencia con falta de estatura politica. Fin de ciclo. Nombres que asoman. Fracaso de intento unificador. Repuestas oficiales. Ventajas o complicaciones para el Gobierno.

 Las trompadas, corridas y poco elegante salida - fuga del Palco principal por parte de los triunviros obturó el dato fundamental de la movilización de ayer: Miles y miles de personas llegaron al macrocentro de la ciudad para quejarse del momento ecónomico y reclamar por mejoras urgentes. Los actos y concentraciones politicos - sindicales siempre tienen detrás una organización previa, pero sin un espíritu de reclamo popular cómo sustento principal es imposible ocupar con militantes e independientes tantas calles y avenidas. 

  Una de las quejas principales de los convocantes era  la pérdida de puestos de trabajo. El Gobierno respondió durante toda la tarde  con datos que manejaba Marcos Peña en materia de trabajadores registrados y cantidad de productos ingresados para demostrar que la caída del empleo no es la que denuncia la CGT.  La pelea diálectica desde Balcarce  es difícil y además soslaya una cuestión central. Difícil porque hay casos muy concretos en la industria textil, del calzado, automotriz y lechera  donde se multiplican los despidos y ante esa realidad nunca es cómodo oponer solo números macro. Pero además, este detalle no es el principal antes de entender porqué hubo tanta gente y tanto reclamo masivo -no escuchado por la dirigencia- de un paro general.  El problema principal de quién  ayer estaba en la calle es que la plata no alcanza y esta varible no esta señalada en ninguna estadística.  El Gobierno explica  que el aumento de tarifas era impostergable, que la tasa todavía no puede bajar porque se acelera la inflación y que los empresarios incumplieron el compromiso de no despedir y los acuerdos para evitar aumentos de precios. Todo puede ser cierto, pero hoy no hay paritaria que compense las subas de luz, gas, celulares, medicina privada y peajes.  Tambén por acá se entienden las causas de tanta convocatoria, no solo por los despidos. 

   El futuro del triunvirato no está resuelto pero nada indica que sea venturoso por varias cuestiones:

     a) Desde Ubaldini - Triaca a Moyano- Rueda- Lingieri está claro que nunca funcionan las conducciones colegiadas.

     b) Salvo Schimdt,  los otros dos discursos (Daer - Acuña) no estuvieron a la altura de las circunstancias

     c) Ninguno pudo resolver nunca la contradicción principal: La gente reclamaba mayoritariamente que se fijara la fecha del paro, era el motivo tácito de la cita y ninguno supo interpretarlo. Condicionados por diferencias internas nadie asumió la conducción politica del acto: o se escucha el reclamo de la sociedad o se explica en detalle y con capacidad de convencimiento que el camino es elegido es otro. Si no se hace ninguna de las dos cosas se termina saliendo por la puerta de atrás.

  La explicación internista que dio la CGT de manera extraoficial fue "No quisimos fijar la fecha porque antes pretendíamos sentarnos con el Gobierno y mostrarle nuestra capacidad de movilización. Si le poníamos fecha al paro  no nos atendían mas hasta el día después". Desde la estrategia negociadora con el Ejecutivo puede entenderse, pero es imposible de explicar para centenares de miles de convocados con necesidades muy urgentes.

  La CGT, mas allá de los nombres,  tuvo ayer un retroceso principal. En el marco de la crisis dirigencial del peronismo y el enfrentamiento de muchos con CFK la central obrera pretendía recuperar protagonismo politico aglutinando  sectores que hoy no tienen una conducción unificada. La idea empezó a zozobrar entre gritos, empujones y el palco tomado.

  Tampoco fueron felices las explicaciones sobre los incidentes del final responsabilizando a Patricio Mussi, intendente de Berazategui y cercano a la ex presidenta. Si el dato es cierto hubo además serias fallas en la organización. La CGT tuvo el monopolio del acto y el absoluto control de los accesos. No debería haber espacio cerca del palco para ninguno que presuntamente pudiera originar problemas.

 En Gobierno hubo dos miradas. La primera para celebrar rápido la división explícita de la dirigencia y la segunda para un análisis mas profundo: El cuestionamiento social de los Triunviros significa también un riesgo: mayor atomización de la conducción gremial y menos posibilidades de encontrar un interlocutor con peso y capacidad de conducción.